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Castillo de la Monclova
El término de Fuentes de Andalucía se formó en el S.XIX por la unión de los territorios de Fuentes y de la Monclova. Mientras que el término de Fuentes era muy reducido (comprendido entre los ríos Genil y Corbones), la zona de la Monclova era y es muy extensa.
El Castillo de la Monclova constituye el último reducto de un núcleo de población que existió en aquel lugar.
La arqueología del término de Fuentes nos muestra como habitaron el lugar pobladores a lo largo de distintas épocas, como por ejemplo: época prehistórica, turdetana, romana, musulmana…
Concretamente el Castillo de la Monclova se identifica con una ciudad turdetana llamada OBÚLCULA. Como aclaración diremos que los turdetanos fueron un pueblo hispánico-prerromano, heredero de los tartesos, que habitaron en el valle inferior del Guadalquivir (zona de Sevilla, Huelva y parte de Cádiz).
Obúlcula aparece en textos muy antiguos:
La primera vez que aparece nombrada fue en el año 142 a.c. (con motivo de la campaña del general romano Fabio Máximo Serviliano contra Viriato, caudillo lusitano), y en el texto se cuenta cómo el general se apoderó de Astigi, Tucci (Martos) y Obúlcula.
Ptolomeo (astrónomo y geógrafo griego), la menciona cómo una de las ciudades béticas de la región turdetana.
Plinio (escritor romano) la señala como ciudad estipendiaria (que estaba sometida a pagar un tributo a Roma), pero que conservaba autonomía administrativa y judicial.
Antonino nos presenta a Obúlcula como una ciudad de mansión entre Sevilla y Córdoba y desde Sevilla a Mérida.
También aparece en los Vasos Apolinares (que reproducen el camino desde Gades o Cádiz hasta Roma por Corduba).
En su entorno se hallan restos de sílex y de cerámica ibérica; aunque la mayor cantidad de restos arqueológicos pertenecen a época romana, donde el asentamiento adquirió carácter de Oppidum (fortificación, fortaleza), por su gran valor estratégico al encontrarse al pie de la Vía Augusta (que coincide en éste punto con el trazado de la N. IV).
En época musulmana continuó con su función de fortaleza; pero tras la reconquista o conquista de los cristianos los terrenos de la Monclava quedaron bajo poder real, así con los repartimientos de Carmona se fija aquí uno de los núcleos de de repoblación, hasta que en 1342 el rey Alfonso XI se lo concede a Micer Edigio Bocanegra , conocido como Gil Bocanegra, 17 almirante de Castilla, prestigioso marino genovés al servicio del rey por derrotar a la armada de los pueblos norteafricanos y tomar la ciudad de Algeciras.
A partir de entonces las vicisitudes por las que pasó el señorío de la Monclava se hallan bien resumidas en 2 inscripciones en azulejos que existen dentro del palacio.
Destacar que de la familia de Gil Bocanegra, pasó a la casa del famoso poeta Garcilaso de la Vega (S.XVI) siendo su nieto D. Antonio Portacarrero de la Vega quién fundó el mayorazgo; y ya en el S.XVIII perteneció a la familia Palafox.
A finales del S. XVIII el Castillo se encontraba prácticamente despoblado debido a una epidemia de peste, concretamente en 1791 su población contaba tan sólo con 4 ó 5 personas que vivían en él y las de una venta. No obstante la capilla del Castillo atendía a los pasajeros del camino real, ofreciéndoles oír misa los días festivos.
La Casa del Infantado tiene sus raíces en la familia Mendoza, en sus comienzos eran realmente humildes, pues eran unos hidalgos dueños de una torre en una pequeña aldea de Álava. El apellido Mendoza significa monte frío. En la historia se recogen sus luchas tanto contra musulmanes, como en las guerras entre los reinos cristianos y contra la familia rival de los Guevara en Álava. En ésta época los títulos y señoríos no eran necesariamente hereditarios; ellos en concreto lo adquirieron el título por emparentar en varias ocasiones con los de la Casa de Haro.
El escudo de la Casa del Infantado, aunque a lo largo de los años ha sufrido bastantes modificaciones, lo que siempre mantiene es un campo verde con una banda roja engastada en oro.
Para no profundizar demasiado en el árbol genealógico de la familia nos ocuparemos del último Duque del Infantado que sería el XVII duque, Joaquín de Arteaga y Echagüe, nació en San Sebastián, se casó con Isabel Falguera y Moreno, condesa de Santiago, Marqués de Ariza, obtuvo en vida de su padre el título de Marqués de Santillana, que había estado en desuso y con tal título fue conocido principalmente. Su primer varón muere en 1900 y luego tiene tres hijas y dos varones Iñigo y Jaime.
Aprovechó su fortuna para realizar empresas industriales, como el aprovechamiento de varios saltos del río Manzanares para producir energía eléctrica llegando la iluminación a Colmenar Viejo en 1902.En 1898 inicia el canal de Santillana cuyas aguas llegan también a Colmenar. Crea también en 1905 la Sociedad Hidráulica Santillana para abastecer de agua algunos barrios de la zona Norte de Madrid a los que el canal de Isabel II no daba servicio, inauguró en 1908 el embalse de Santillana; tuvo numerosos pleitos con la Compañía de Isabel II por el monopolio del abastecimiento a Madrid.
Sus inquietudes artísticas le hicieron comprar y restaurar muchas antiguas posesiones de los Mendoza del Infantado. Así restauró en Madrid el Castillo de Viñuelas y el de Manzanares el Real, en Granada el Castillo de la Calahorra y el Palacio de Lazcano y el de Requessens (Gerona).
Cuando murió fue enterrado en la Catedral de Toledo; su hija sor Cristina de Arteaga, monja y superiora de la Jerónimas españolas, fue una historiadora meticulosa y entre otros libros escribió la biografía familiar "La Casa del Infantado".
En 1910 Joaquín de Arteaga y Echagüe reconstruye el Castillo de la Monclava, embelleciéndolo con restos del convento de la Merced de Lorca (Murica), con columnas romanas de Córdoba y otros elementos artísticos traídos de España e Italia.
En la actualidad forma parte de los posesiones de un descendiente del Duque del Infantado.
Los restos conservados más antiguos del castillo se remontan al S.XIV reduciéndose a tres lienzos del recinto amurallado y a la torre del homenaje, todo ello bastante remodelado con las obras que ha sufrido el monumento.
El edifico parece haber tenido planta cuadrangular, con torreones rectangulares de los que se conservan vestigios en los ángulos norte y este. No existen indicios que nos hagan pensar que existieran otros torreones en los ángulos oeste y sur, aunque hay que advertir que ésta es la parte más alterada de la construcción primitiva.
De todo el lado suroeste del recinto lo único que queda en pie es la torre del homenaje (se llama así porque allí el gobernador hacia juramento de guardar fidelidad y de defender la fortaleza con valor).
La torre del homenaje es de planta rectangular de 8,75 x 7,70 m. siendo su altura total de 20,5 m. Consta de dos plantas con cámaras superpuestas, planta de azotea y almenas encapuchadas. En su origen la torre debió de ser maciza, aunque en la actualidad la parte inferior se halla vaciada para ubicar la escalera principal del palacio. La escalera que lleva a la azotea se halla protegida por una garita, a cuya parte superior se asciende por 8 escalones formando una pequeña torre vigía; La azotea tiene parapeto (pared o baranda que se pone para evitar caídas en las escaleras) y almenas encapuchadas.
La entrada al castillo se realiza a través de un pórtico con arcos de medio punto sobre columnas y escudos familiares en las enjutas de estilo renacentista. Posee un friso en el que se lee: "Se acabó en el año 1.668"; cruzando el arco, se accede a un gran patio porticado en tres de sus lados con arcos semicirculares sobre columnas, y escudos de la orden de la Merced en las enjutas procedentes según enseña la inscripción del convento lorqueño de la Merced.
La fecha que se consigna en el pórtico de entrada es la del conjunto del patio.
El vano de ingreso a la escalera muestra una especie de frontón semicircular en cuyo tímpano existe un interesante alto relieve representando a la Virgen con el Niño, obra del S.XVII.
La capilla anteriormente poseía un retablo del S.XVIII, pero actualmente luce un retablo procedente de un palacio del País Vasco, de tendencia castellana de los S.XV ó XVI.
En el Castillo se hallan ricas puertas de madera tallada en el S.XVII con escudos de la Merced, procedentes del anteriormente citado convento.
Dirección: Autovía Madrid-Cádiz Km 487 Horario de Apertura: Lunes a Viernes previa cita Precio de visita: Gratuito